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Tal como se indica en el Manual de
acreditación oficial de carreras de grado del SINAES, la autoevaluación
constituye la etapa del proceso de acreditación oficial en el que la
comunidad universitaria -mediante un autoestudio que comprende un proceso de
reflexión participativa y activa- se plantea a sí misma como objeto de estudio,
explora, analiza, diagnostica, verifica, describe y valora su realidad en
cada una de sus estructuras orgánica, académica y administrativa.
La
etapa de autoevaluación es para la carrera o programa, un mirarse en el espejo a la luz
de dos referentes obligatorios:
·
Contrasta sus propósitos, acciones y logros con la misión, los objetivos
y los principios propuestos por la universidad y la carrera.
·
De manera muy especial, obligatoria y particularmente significativa,
analiza y evalúa su quehacer a la luz de los estándares, los criterios de
calidad y los elementos
teórico-metodológicos establecidos oficialmente por el SINAES
previamente consensuados con las instituciones adherentes de educación
superior y que son internacionalmente reconocidos y aceptados.
La autoevaluación debe
realizarse con la participación activa y crítica de toda la comunidad
académica: autoridades, docentes, investigadores, estudiantes, funcionarios
administrativos, estudiantes y otros actores indirectos como egresados,
empleadores, colegios profesionales, padres y madres de familia, y otros.
La información obtenida
durante la etapa de autoevaluación debe ser pertinente con los criterios y
los estándares establecidos por el SINAES. Debe ser producto de un proceso
sistemático de recolección de información que permita una comprensión
rigurosa y válida de los elementos que se evalúan.
Las fuentes internas de
información son los académicos, los estudiantes, el personal administrativo,
los archivos, las bases de datos, las estadísticas institucionales y las
diversas dependencias universitarias de apoyo. Las fuentes externas de
información son los empleadores, los graduados, los colegios profesionales,
las organizaciones gremiales pertinentes y los usuarios de los servicios que
ofrecen los graduados, entre otras.
Las conclusiones a las que se
llega al finalizar la etapa de autoevaluación deben fundamentarse sólidamente
en métodos y datos objetivos e identificar caramente las fortalezas y las
debilidades propias de la carrera o programa. Estas conclusiones constituyen
un invaluable instrumento para definir luego, conjuntamente, las propuestas
concretas de mejoramiento continuo que le permitirán a la carrera superar sus
debilidades y vigorizar sus fortalezas para garantizar altos niveles de calidad
de la educación que ofrece.
Esta
etapa tiene un valor fundamental en la conceptualización, comprensión y
aceptación de la evaluación como una forma de conocer, aprender y
relacionarse con la realidad para promover cambios sustantivos de
mejoramiento de la calidad. En consecuencia, su resultado más importante es
un significativo mejoramiento de la calidad de la carrera. La autoevaluación
es el corazón del proceso de mejoramiento.
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